Los griegos produjeron sus objetos de arte sin pensar ni hablar de arte: «Ni arte ni artista». La artesanía corresponde a un mundo anterior a la separación entre lo útil y lo bello. La belleza era el aura que rodeaba al objeto, la secreta relación entre su forma y su significado. El objeto artesanal no tiene otra pretensión que ser útil, bello y mortal…
La alfarería es un antiguo arte en el que se elaboran objetos de barro o arcilla cocida con fines decorativos a partir de su modelado con las manos.
En muchas ocasiones se confunde la alfarería con la cerámica, aunque se trata de oficios parecidos, la alfarería viene a ser sólo la técnica en la que se utilizan las manos para dar una forma básica a una bola de barro que se encuentra sobre una rueda giratoria. La cerámica se basa en el modelado y cocción de la arcilla o barro mediante diferentes procesos y etapas, con el fin de crear objetos decorativos o funcionales con carácter personalizado.
La alfarería artesanal o tradicional es la que se da en lo rural con fines comerciales, produciendo, a través de técnicas elementales cacharrería funcional y barata. Con el paso del tiempo esto ha cambiado con recursos más modernos aunque aún se preserva el espíritu tradicional y el simbolismo de las piezas. Los tornos son un elemento de gran importancia para el alfarero, incluye un disco de madera que al accionarse con la ayuda del pie comienza a girar. Del centro de la rueda surge un eje vertical que es el lugar en donde se coloca el barro para su manipulación.
Un alfarero, en estos tiempos, resulta extraño, aún en si mismo, sintetiza los tres sectores: productor de la materia prima, la transformación y la venta directa en mercadillos. Es duro y mal pagado. Botijos, cántaras, jarros, platos etc. Según la tradición judeocristiana, el hombre fue hecho por Dios de barro, por su parte los alfareros realizan objetos que sirven a la comunidad.
OFICIO NOBLE Y BIZARRO
ENTRE TODOS EL PRIMERO,
PUES QUE DE LA INDUSTRIA DEL BARRO,
DIOS FUE EL PRIMER ALFARERO
Y EL HOMBRE EL PRIMER CACHARRO.
Profundizar en el mundo de un alfar es llegar a los límites del desconocimiento del «saber» es bucear por los esquemas básicos de una cultura, con la que las preguntas se ocultan entre sí…
Jierro
Imagen: Dolon Prova, CC BY-SA 4.0
