La cocina

La cocina

Tradicionalmente la cocina ha sido uno de los centros vitales de la vivienda. Quizá la presencia del fuego la convirtió en el corazón del hogar. De lugar de reunión junto a la leña ardiente en invierno y punto de gran actividad en el estío, se ha convertido en un lugar de paso en nuestra cultura actual.

Las cocinas económicas servían de estufa y a la vez para calentar agua. Con el desarrollo de la cultura del plástico y la industria fueron desapareciendo de nuestras cocinas los utensilios de barro y de madera. La frialdad de los objetos en serie desplazó en poco tiempo a las cálidas vajillas de nuestros artesanos. Desde el más humilde estropajo hasta el más grande puchero se vieron afectados por estos cambios. Ahora la artesanía vuelve a renacer utilizando mucho de los descubrimientos de la nueva tecnología…

La cocina es como «el altar de los sacrificios» en donde nuestra energía personal va a intervenir sobre los seres vivos para crear algo nuevo, enriquecido o empobrecido según el amor que hayamos puesto en el trabajo. Podemos dar vida a los platos o bien convertirlos en un amasijo de materia.

La cocina ha pasado de ser un espacio olvidado a brindarnos la posibilidad de entrar en las vías del conocimiento del precioso valor de la materia con la que trabajamos, de un grano de trigo o de la sal que cristalizó al salir del mar. La cocina debemos llenarla de arte y color, de hierbas, de granos y semillas; darle vida y alegría, crear un entorno agradable con herramientas útiles y sencillas, más parecida a una cocina medieval, que a las asépticas y frías estancias que nos proporciona la tecnología moderna.

Por poco que conozcamos las hierbas del campo nos daremos cuenta de que prácticamente no nos es necesario comprar especias, pues la Naturaleza nos ofrece una variada gama de plantas silvestres para aderezar nuestros guisos: orégano, tomillo, romero, hinojos, enebros, etc. Comprar en los mercados las frutas y verduras a los pequeños productores es una forma de comer alimentos más sanos, preferir los panes y pasteles artesanales, el yogur fabricado en casa, etc., nos acerca a la naturaleza de los alimentos.

De la misma manera que somos, sentimos y amamos, así cocinamos, pues esta acción es una faceta más de nuestra peculiar forma de ser…

Jierro

Imagen: Nemracc, CC BY-SA 3.0


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