La XXI Duquesa de MEDINA-SIDONIA «Luisa Isabel Álvarez de Toledo», nació en ESTORIL (PORTUGAL) en 1936. Era tres veces Grande de España y ostentaba 12 títulos reconocidos por el Cuerpo de la Nobleza Italiana.
Aristócrata atípica y polémica contrajo matrimonio en 1955 y tuvo 3 hijos. Era historiadora, conservadora del preciado archivo ducal y escritora de numerosas publicaciones. Fue presentada en sociedad con la Infanta Pilar de Borbón en ESTORIL y, a pesar de todo, mantuvo durante toda su vida unos férreos ideales republicanos. Fue miembro del PSOE a raíz de su lucha antifranquista, lo que la llevó a la cárcel de Alcalá de Henares en los años 60, siendo desde entonces conocida como la «DUQUESA ROJA».
Vivió su vida de una forma tal que ahora podemos hablar de ella como «personaje», «persona cuya vida y sentires son tan excepcionales que parecen sacadas de un cuento». Pero por encima de todo, Isabel era amante de la Cultura, la Filosofía y la Poesía. Su amor por la Historia se convirtió en el centro de su razón al defender el rescate de documentos históricos que su familia mantenía ocultos y en mal estado. Ese fue su principal caballo de batalla hasta que, tras años de trabajo, consiguió hacer del palacio de MEDINA-SIDONIA el lugar que alberga actualmente uno de los archivos privados más importantes de Europa. Y depositó todas sus fuerzas en que aquellos documentos estuvieran a la luz de la investigación: «DEBEMOS CONOCER EL PASADO PARA CONOCER EL PRESENTE Y EVITAR LA DESTRUCCIÓN DEL FUTURO».
A esto se sumaban sus ideales republicanos y su oposición al franquismo. En la obra «PALOMARES», memoria sobre las bombas termonucleares de las fuerzas aéreas estadounidenses caídas en 1966, denunció los abusos a los que sometían a los jornaleros/as andaluces y participó en una manifestación que la llevaría a estar ocho meses en prisión… Por la publicación de su libro «LA HUELGA» tuvo que huir a Francia.
Tras la muerte del dictador, Isabel regresa a SANLÚCAR donde, después de que su primer matrimonio fuera disuelto, la relación con sus dos hijos y su hija tampoco se formó a base de buenos momentos, pues aseguró que ellos únicamente tenían intereses económicos y amor a los títulos. Se casó «in artículo mortis» con su secretaria, la que fuera su principal apoyo y presidenta vitalicia de la FUNDACIÓN CASA MEDINA-SIDONIA.
«La maldita manía de pensar» que decía UNAMUNO…
Jierro