La elección del calzado

Algo tan sencillo como andar constituye un excelente ejercicio para tonificar el organismo. Una buena caminata reduce estrés, activa la circulación, oxigena los pulmones y reafirma los músculos y articulaciones. Lo ideal sería ir descalzo, pero la civilización ha hecho que está práctica quedé relegada a paseos sobre la arena del mar o la yerba del campo.

Para adquirir el calzado no podemos estar condicionados por la moda, pues lo más importante, al margen de los gustos personales, el clima, la cultura o el ámbito social, es la salud de los pies y de todo el organismo… Los pies conectan el cuerpo con la tierra y son la base del equilibrio corporal. Unos zapatos inadecuados provocan lesiones sin apenas darnos cuenta.

Las mujeres somos las principales usuarias y también las futuras víctimas. El uso continuado del tacón alto produce agarrotamiento de los dedos, juanetes, acortamiento muscular, desviación de la columna…

Pero ir a la moda no tiene por qué estar reñido con mantener unos hábitos saludables. No hay que ser drástico y renunciar al erotismo o la elegancia de unos zapatos de tacón, a la comodidad de las sandalias veraniegas o a unas plataformas para ganar unos centímetros…

Pero para evitar problemas hay que conocer las limitaciones que cada calzado conlleva… Los tacones altos, las plataformas y las tiras que dejan al pie al descubierto no
son recomendables, utilizarlos sólo en algunas ocasiones en desplazamientos cortos.

Existe una gran variedad de calzado deportivo. Muchos modelos incorporan en su interior aire, gel polímeros para reducir el rebote contra el suelo y la sobrecarga a la cadena ósea. Se debe elegir el calzado apropiado para el deporte que se practica y lavar con frecuencia la plantilla interior. Hay que evitar las suelas de plástico o de otros materiales sintéticos…

El requisito básico es proteger el pie sin limitar sus funciones… CALZARSE PENSANDO EN LOS PIES.

Jierro


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