¡No huye de la ciudad,
y vive como se puede?
Nació en un rincón de la acera,
entre losas sucias y rotas,
una amanecida de primavera,
a solas con su suerte y con su sombra.
El sol de abril y la lluvia,
pusieron sus notas alegres,
y en la humilde florecilla,
brillan colores celestes.
Brota elegante, derecha,
con esa humildad sencilla,
siempre firme y serena,
deja aroma y fragancia,
a quien pasa por su lado,
a quien no la ha visto nunca,
a quien no le importa nada.
¿Y quién se acuerda de ti?
Solo la hermosa luna,
aparta la negra borrasca,
y en la noche estrellada,
colgada del viento canta,
y a tu sueño de flor acuna…
Jierro
Imagen: Emmanuel Huybrechts, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons
