Los álamos del arroyo,
el bosquecillo de cañas,
las hileras de naranjos,
piedras que el arroyo arrastra,
el puente verde de hierro
que cruzaba al Vinculillo,
de la umbría a la solana,
se fueron con la corriente,
la gran fuerza de las aguas.
Los pinos y eucaliptos,
crujen y se desgajan,
sus ramajes bajo el lodo,
entre las marchitas zarzas.
Yerbas silvestres de la sierra,
limones, membrillos, naranjas,
pelados los serrijones,
de hojas que el viento arranca.
Sobre un otero en que brillan,
cristales de pura plata,
sobre la encharcada sierra,
envuelta en luces violáceas,
llueve sobre mojado,
negras nubes que amenazan…
Jierro