Los seres humanos somos bastante parecidos en todas partes, las costumbres, los ritos, la comida, las religiones y la lengua son accidentes o decorados.
Más de la mitad de la población mundial habla un idioma que procede de una lengua común prehistórica. El origen del lenguaje humano es un proceso evolutivo que se originó en ÁFRICA hace más de 2 millones de años, mientras que la escritura apareció con el sumerio en MESOPOTAMIA (IRAK) 3.100 años a. C.
La comunicación humana se inició mediante gestos físicos, evolucionaron hacia gestos orales y finalmente el habla. Se cree que todas las lenguas actuales provienen de una macro-familia de protolenguas (como la indoeuropea) que se diversificó por todo el planeta a través de las migraciones humanas…
Las palabras que escribo y uso tienen un antepasado común con el cingalés, el islandés, el persa, el inglés, el bielorruso o el kurdo. Impresiona saber que lenguas tan dispares y exóticas entre sí fueron una vez la misma, pero es mucho más sorprendente que todos estos idiomas, hablados por cerca de cinco mil millones de personas hoy, nacieron del dialecto de una tribu de nómadas de las estepas de lo que hoy es Ucrania. Dicha tribu constaba de unos cien individuos. Las palabras de aquel grupo han conformado la mayoría de las lenguas vivas de hoy…
La llamada hipótesis indoeuropea (siglo XVIII), cuando el filólogo WILLIAMS JONES, destinado en la INDIA, encontró semejanzas muy sospechosas entre el sánscrito, el griego clásico y el latín, podían explicarse por un antepasado común al que llamaron «INDOEUROPEO». Desde entonces, los estudios han avanzado con lentitud, hasta que, en el siglo XXI, al combinar la lingüística antigua con la arqueología y la genética, se están alcanzando conclusiones mucho más asombrosas de lo que nadie esperaba. Gracias a las técnicas del ADN, a los estudios químicos de isótopos y al entrenamiento de algoritmos tenemos conocimientos de aquellos antepasados bastante afinados.
El relato bíblico de la «TORRE de BABEL» no se contradice con las hipótesis de la lengua madre, de la configuración de la propia Tribu para apartarla de las otras. El contacto directo del «viaje» nos permite ver a través de otras personas y encontrar a nuestros dobles. El día que logremos invertir la lógica romántica de los exploradores del siglo XIX, el turismo ya no será una invasión…
Jierro
Imagen: GalaxMaps, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
