La industria relojera suiza

La industria relojera suiza

La fama de la industria relojera suiza conocida en todo el mundo se debe a los franceses, que debido a la Matanza de San Bartolomé el 24 de agosto en París en una persecución religiosa, el gremio de los relojeros, los que escaparon, cruzaron la frontera hacia Suiza y se exiliaron en Ginebra, conocida por aquel entonces como la Roma protestante.

Por esa misma época Calvino había prohibido en Suiza el arte de la joyería por considerarlo un signo de ostentación y de lujo.

Impedidos de llevar adelante su oficio, los orfebres ginebrinos decidieron aprender el oficio de «relojero» de los franceses recién llegados…

En 1601 se fundó en Ginebra el primer gremio de relojeros del mundo. Con el tiempo las casas relojeras se trasladaron al macizo del Jura, en la región de NEUCHATEL, su abundancia de madera, cursos de agua y mineral de hierro, sumada a la flexibilidad de su comercio, convirtió a la zona en la «Meca de la relojería» donde se emplazarían las marcas más prestigiosas del mundo.

En la región más occidental de Suiza el cantón de NEUCHATEL, en sus montañas, se asientan los pueblos relojeros de LE LOCLE y LA CHAUX-DE FONDS, declarados PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD en 2009 por la UNESCO debido a su particular arquitectura determinada por la industria relojera.

Antes de que las grandes casas relojeras se instalarán en la zona, la tradición artesana de sus habitantes, combinada con la imposibilidad de realizar trabajos en el exterior durante el invierno, llevó a que se instaurara la costumbre de que los propios granjeros, que en verano cuidaban el ganado y las cosechas, dedicaran los meses más fríos a forjar las piezas requeridas para la construcción de relojes, en lo que se conoce con el nombre de «Granjas Relojeras», mediante este sistema, cada artesano se especializaba en la forja de una pieza en particular, las cuales eran recogidas luego para ser montadas en la ciudad.

Esta actividad dejó su huella en la arquitectura de las granjas que contaban con importantes ventanas orientadas al sol y con chimeneas que se podían remover para aprovechar la luz y favorecer el minucioso trabajo del relojero.

Con el tiempo la casas relojeras fueron abriendo allí mismo sus plantas: TISSOT, OMEGA, ROLEX…

Jierro


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