La isla de Corfú

La isla de CORFÚ es uno de los rincones más famosos de la GRECIA insular. Situada en el MAR JÓNICO entre el sur de la península italiana, Sicilia y el noroeste de Grecia.

Los mercaderes venecianos desembarcaron y allí se quedaron hasta que, siete siglos después, llegó NAPOLEÓN. Tal vez por su forma de luna creciente el poeta HOMERO (siglo IX a. C.) la escogió como la última parada de ULISES cuando regresaba a la isla de ÍTACA.

Los atardeceres sobre el MAR JÓNICO cautivaron con su belleza a escritores y naturalistas, el escritor británico LAWENCE DURRELL escribe: «…Otros países tal vez permiten descubrir sus costumbres, sus tradiciones, su paisaje; GRECIA te ofrece algo más duro: el descubrimiento de ti mismo».

Los griegos llaman a la isla de CORFÚ, Kekyra. Debe su nombre a la hija de ESOPO, de la cual se enamoró ZEUS, la raptó y llevó a esta isla. Encontramos paisajes y lugares muy distintos, mezcla del sur de Italia repletas de calas y playas que reflejan el verde de su vegetación en sus aguas al mismo tiempo que a la Venecia italiana.

CORFÚ además está llena de glamour, reflejo de la aristocracia europea de años atrás. Este sabor romántico lo reflejan sus rincones y palacios… Callejear por sus históricas calles, explorar sus playas y calas más preciosas es parte del encanto de la isla.

Los venecianos del siglo XIV plantaron cuatro millones de olivos de los que se extrae un excelente aceite. Pero donde más dejó su huella la República de VENECIA fue en la capital, cuyo puerto está conectado por el mar por las islas de PAXOS, ÍTACA y CEFALONIA y con HEGUMENITSA en la Grecia continental.

A la ciudad de CORFÚ la limitan dos fortalezas, la Vieja de origen medieval y la Nueva que data del siglo XVI y está rodeada de un foso que acoge a diario un mercado que se instala en el interior. Las estrechas calles donde limitan casas con balcones de tonos ocres y verdosos forman un laberinto de callejones que descienden hacia la ciudad Nueva.

Sus iglesias sobresalen en el Centro Histórico, una de ellas es la de su patrón, San Espiridón, construida en el siglo XVI con un campanario, rematado por una cúpula roja bajo la cual se guarda los restos del santo.

La isla fue un refugio privilegiado para NAPOLEÓN BONAPARTE, la emperatriz SISSÍ y el dramaturgo HENRY MILLER. Al nordeste se alza el monte PANTHOKRATOR (906 m.) rodeado de olivos y viñedos, a sólo tres kilómetros de una costa salpicada por pueblos de tradición marinera…

Jierro


Publicado el

en

por