La leyenda de Niulang

La leyenda de Niulang

Alrededor del 10 de agosto LAS PERSEIDAS (lágrimas de San Lorenzo) son visibles sobretodo desde el hemisferio norte en pleno verano. La lluvia de meteoros parecen provenir de la constelación de PERSEO, se asocia con las lágrimas de San Lorenzo porque este mártir fue quemado en una parrilla el 10 de agosto.

La lluvia de estrellas es visible cada año desde mediados de julio en las horas previas al amanecer. Son restos de polvo y restos del cometa «SWITT-TUTTLE» que al entrar en la Tierra a gran velocidad, se encienden y brillan por el aire…

En la cultura china cuenta una leyenda que había un joven pastor de vacas llamado NIULANG que, en su camino, se encontró con unas hadas bañándose en un lago. El joven les robó las ropas y ellas decidieron que fuese la más joven y hermosa, desnuda, se presentase ante el pastor para que se las devolviese.

Pero al presentarse desnuda, el pastor tenía la obligación de casarse con ella (según la tradición china). Pasó el tiempo y tuvieron dos hijos, y su amor era tan maravilloso que olvidaron sus quehaceres. Él era responsable de las vacas que eran estrellas que pueblan el cielo y, al descuidar sus tareas, éstas se dispersaron por el cielo…

Ella, era el hada tejedora de nubes y dejó de tejer nubes. La diosa del cielo, enfadada, rasgó con una aguja el cielo y creó «LA VÍA LÁCTEA» una franja que separó a ambos enamorados.

La estrella VEGA permanece a un lado de la VÍA LÁCTEA, tejiendo nubes, al otro lado se encuentra la estrella ALTAIR y sus dos hijos, observando en la distancia a VEGA.

Quizá por pena, la diosa del cielo, una vez al año se apiada de ambos y llama a todos los cuervos del mundo para que formen un puente entre ambos y con el batir de sus alas se desprenden plumas que caen a la Tierra en forma de estrellas fugaces y en estos días de agosto los enamorados vuelven a juntarse y vivir su amor…

Jierro

Imagen: Martin Mark, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons


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