Oh, lluvia, no te pares,
dejando verde al prado,
cae sobre la tierra,
en cimas y ocultos barrancos,
con anchas alas abiertas,
en los cerros y laderas,
en veneros y hondos charcos.
Humedece el solsticio,
agua fría en los arroyos,
el viento la lleva a los valles,
redoblando los latidos,
de su música incomparable.
Verano de primavera
en las riberas del río,
no toda se va a la mar,
sobre los lagos vacíos,
llora en los manantiales,
en piedras y secos pinos…
Jierro