La Real Fábrica de Cristales de la Granja

La Real Fábrica de Cristales de la Granja

Una de las industrias creadas por los Borbones en el siglo XVIII y fundada por Felipe V que sigue funcionando fue la Real Fábrica de Cristales de la Granja.

Desde el primer momento se trató de estar a la cabeza de la técnica, trayendo especialistas del extranjero y tratando de incorporar los procedimientos más avanzados.

La Real Fábrica de Cristales se remonta a 1727, cuando Ventura Sit, con apoyo de la corona instala un pequeño horno de vidrios planos para abastecer al Palacio de la Granja, para el cerramiento de huecos o ventanas y de espejos para adornar las estancias del palacio.

El objetivo era reducir la masiva importación de objetos extranjeros mediante el fomento y la protección de la industria nacional.

El vidrio era un producto muy lujoso, y de hecho, su elaboración llegó a ser secreto de Estado, aparte también se fabricaban espejos, que eran tan de lujo, que prácticamente solo se los podía permitir el rey.

La Fábrica evoluciona a lo largo de la historia. En 1972 se abandona el edificio y se vuelve 10 años más tarde constituyéndose la Fundación Centro Nacional del Vidrio. Con un Museo, una Escuela de Vidrio y un Centro de Investigación. Una escuela – taller se encarga de la formación de jóvenes que a base de esfuerzo y paciencia se convierten en maestros.

Los secretos de sus artesanos, antaño guardados con celo, son enseñados hoy en una escuela.

El vidrio es básicamente sílice, sodio y calcio que al fundirlo a 1150 grados dentro de un horno, que alberga unos 40 kg de vidrio, se obtiene una masa líquida e incandescente, la cual se parece a la lava «mágico» pues al enfriarse rápidamente cambia su color y se vuelve transparente y duro.

Necesita enfriarse lentamente para que no se produzcan roturas, además de tener en cuenta muchos factores y condicionantes para llegar a controlar este material y conseguir distintos colores…

Para conocer y comprender el vidrio, es imprescindible contar con muchos años de práctica. Aunque existen numerosas técnicas artesanales para trabajar el vidrio, es sin duda la del soplado con caña, una de las más antiguas y además, revolucionaria en su tiempo, al permitir ampliar el tamaño de las piezas en un tiempo récord.

Las posibilidades del vidrio son enormes. Para comprobarlo, basta darse un paseo por el Museo, donde se exponen creaciones artísticas de todo el mundo…

Jierro


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