La solera de Cádiz

La solera de Cádiz

El cantaor gaditano CHANO LOBATO dejó un importante legado que perdura entre los flamencos del barrio de Santa María que le vio nacer y en toda Andalucía… «Que CAI tiene solera no es menesté discutí, que CAI tiene solera, porque es la mare del cante con Jerez de la Frontera«… Así dice una letra popular que aún los cantaores y cantaoras expresan su sentir por el arte de la vieja GADES romana. La que alumbró aquellas «puellae gaditanae» que con sus atavíos, ritmos, castañuelas y aptitudes harían que sus danzas fueran llevadas en triunfo a la metrópoli romana.

El barrio de Santa María con su viejo mataero ha dejado generaciones de flamencos. Las Peñas flamencas Enrique el Mellizo, Juanito Villar y la Perla de Cádiz aseguran que por mucho tiempo, CÁDIZ, continuará brindando su arte al mundo…

La Atlántida, Tartessos, los fenicios, los romanos, los pasajeros de ultramar, los jándalos y otros…  la llegada del sur de Italia, que le han dado a la provincia gaditana su personalidad legendaria, buscaron asiento y fortuna en parajes costeros. Y en sus 260 kilómetros de litoral hacen un territorio eminentemente marinero con sus mitos y cultura, aunque también en CÁDIZ el flamenco se puede conocer desde el litoral o desde la serranía, porque no es lo mismo un recorrido desde las playas soliviantadas donde Enrique el Mellizo cantaba dentro de las iglesias que en la Sierra de Grazalema por la ruta de los pueblos blancos desde Villamartin hasta Arcos, donde el flamenco es más hondo camino de Jerez de La Frontera…

La arquitectura, el urbanismo, el folclore reflejan las diferencias y los contrastes de unos paisajes para detenerse y saborear sus nombres: Setenil de las Bodegas, El Gastor, Benalup, Alcalá de los Gazules… El interior es un prodigio más natural, menos frecuentado por los vaivenes históricos, una maravilla pendiente de los ajetreos turísticos…

Una provincia que destaca por sus contrastes, 3000 años de historia y 45 municipios que esconden rincones increíbles en su variedad de paisajes y culturas. La belleza de sus ciudades, el sentir de los pueblos en las letras de los palos flamencos, el duende de sus gentes y mucho más… Del embrujo de CÁDIZ nadie se puede escapar… CÁDIZ, CÁDIZ, CÁDIZ con su taratatrero tirititrå…

Jierro


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