La tesis de Galeno

La tesis de Galeno

Dos mil años después de GALENO, seguimos buscando fórmulas nuevas con palabras distintas. En el fondo, lo esencial era seguir la fórmula: vivir mucho exigía vivir con medida.

GALENO nació en PÉRGAMO (TURQUÍA), famosa porque la escritura se hacía en papiros, lo que conocemos ahora como pergamino; empezó su educación médica a los 16 años, completó sus estudios en ALEJANDRÍA (EGIPTO) y escribió en griego. Hizo múltiples aportes a la medicina y dio gran importancia a los métodos de preparación y conservación de fármacos.

Influido por las doctrinas de HIPÓCRATES, GALENO sostuvo como tesis que la salud del individuo se basa en el equilibrio entre la sangre y una serie de humores conocidos como bilis amarilla, bilis negra y flema. Demostró que las arterias no transportaban aire, sino sangre.

Los antiguos buscaban una vida larga y saludable sin dieta milagrosa ni gimnasio, de cómo vivir más y, sobre todo, cómo llegar entero a la vejez, de conservar el cuerpo firme, los sentidos despiertos y la cabeza clara cuando el tiempo empezaba a pasar factura.

Aquellos hombres y mujeres del MEDITERRÁNEO clásico asociaban la duración de la vida con el clima, la alimentación y los hábitos cotidianos. GALENO, se trasladó a ROMA y vivió 100 años. Su régimen era comer sólo tres veces al día y con sobriedad. No era un menú de refinamiento gastronómico, sino de contención y como TELEFO no buscaba el placer en la mesa, sino la medida. Y a esa frugalidad se añadía una rutina corporal que encajaba con la higiene antigua: masajes con aceite y baños regulados según la estación…

Para GALENO, en la vejez, no convenía la inmovilidad, pero tampoco el esfuerzo desmedido. Recomendaba ejercicios apropiados a cada edad, masajes, paseos y una vigilancia constante sobre la dieta. La salud prolongada dependía menos de remedios milagrosos que de una vida ordenada. El anciano saludable no era el que pretendía seguir viviendo como un joven, sino el que entendía los límites de su cuerpo y sabía gobernarlos con disciplina.

No hay receta mágica, sino una vieja certeza mediterránea: el cuerpo se desgasta, sí, pero también se administra. Y esa administración, esa mezcla de templanza, paseos, aceite, pan, miel y rutina, fue para GALENO, la mejor defensa frente al avance del tiempo…

Jierro

Imagen: Veloso Salgado, dominio público, vía Wikimedia Commons


Publicado el

en

por