Nunca ha sucedido algo como «LA TREGUA DE NAVIDAD», se ha visto como un mito, al punto de que haya gente que duda de que haya pasado. Lo que sucedió en esa NAVIDAD de 1914 fue único…, hacía pocos meses había estallado LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, y alemanes, franceses y británicos combatían en los frentes de BÉLGICA y FRANCIA. El Estado Mayor alemán decide celebrar en el frente «LA NAVIDAD» para animar a la tropa. Pero la situación se les escapa de las manos. Los soldados de ambos bandos (ingleses y alemanes) salen de las trincheras e imponen una tregua espontánea. Los ingleses empezaron a hacer gestos con las manos a los alemanes y salir de sus trincheras…
Se intercambian pequeños regalos: unos cigarrillos, unos calcetines, un poco de whisky y juntos lloran y entierran a sus muertos. Colocaron un abeto y encendieron velas, sonaron campanas y todo el mundo empezó a moverse fuera de las trincheras y a nadie se le pasó por la cabeza volver a disparar, así lo contó un soldado alemán en una carta a sus padres desde el frente occidental de FLANDES.
Allí entre barrizales, alambres de espinos y frío, una paz fraternal en medio de la más cruel de las guerras, que fue ejemplo de humanidad y deseo de paz del ser humano así como fraternidad entre combatientes que compartían rigores y sufrimientos comunes. Incluso los enemigos pueden convertirse en amigos cuando rechazamos la violencia y vemos a las personas como realmente son, como individuos.
Después, la alegría no fue del agrado de todos. Algunos jefes militares se enfadaron por la tregua navideña. La mayoría de los soldados pensaban que la guerra acabaría pronto y estarían en casa con sus familias a tiempo para las vacaciones. La guerra no sólo se alargaría cuatro años más, sino que resultaría el conflicto más sangriento vivido hasta entonces.
Los que hacen la guerra y ganan son los elogiados en los libros de historia, en cambio los perdedores no lo son, y las personas que declaran las guerras, rara vez ven su propia sangre derramada durante ellas.
«LA TREGUA DE NAVIDAD» nos muestra que la paz se gana abrazando nuestra humanidad común y la cosas que nos unen, rechazando el estatismo, el nacionalismo y el colectivismo en todas sus formas…Y es que a veces, el ser humano tiene salidas inesperadas a situaciones desesperadas…
Jierro
