En las frías aguas del mar del Este (Mar de Japón) que baña la isla surcoreana de JEJU, mujeres mayores hasta octogenarias, «LAS HAENYEO», son buceadoras profesionales que se sumergen en el mar a pulmón, sin escafandra, para capturar productos del mar en un caladero común denominado «Granja Marina».
Son conocidas por su espíritu independiente, férrea voluntad, y representan la estructura familiar semimatriarcal de esta isla coreana. En 2016 la cultura que rodea «LAS HAENYEO» fue considerada PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD por la UNESCO.
Dado que el buceo en el mar se incrementó después de que COREA se convirtió en una colonia japonesa, estas mujeres han resistido tributos abusivos, invasiones extranjeras y cambios económicos, adaptándose constantemente sin perder su conexión con el mar…
La historia de las HAENYEO se remonta hace más de mil años. Inicialmente, hombres y mujeres trabajaban conjuntamente recolectando productos marinos. En el siglo XVI, muchos hombres se fueron obligados a ir al ejército o se aventuraban a pescar en aguas más profundas. También porque, al parecer, los tributos para el trabajo de los hombres eran mucho más altos que el de las mujeres, y de hecho, se educaban sólo a niñas para ser HAENYEO, por la mayor proporción de grasa corporal de las mujeres que les permitía soportar mejor las frías temperaturas del agua. Realizaban su labor en apnea, descendiendo entre 5 y 10 metros y permaneciendo bajo el agua durante 3 minutos. En una jornada pueden realizar entre 100 y 300 inmersiones. Eran consideradas de la clase más baja de la sociedad y sus ingresos iban para la familia siendo el hombre el que decidía en qué gastar…
Entre 1945-1960 con la división del territorio en COREA del NORTE y COREA del SUR, en la isla de JEJU se ejecutaron hasta 30.000 ciudadanos de los 200.000 habitantes, uno de los genocidios menos discutidos y silenciados de la Historia Moderna por el gobierno surcoreano hasta hace bien poco. Durante este periodo, las HAENYEO establecieron cooperativas para regular la recolección marina y evitar conflictos por las zonas de pesca.
En la década de 1960 había más de 200.000 HAENYEO en JEJU, eran la economía de la isla. A finales de los 70, la introducción de tecnologías modernas y la industrialización de la pesca impactaron negativamente en su oficio. Las alas pardas, que era uno de los productos más demandados, pasó a cultivarse de forma industrial. Esto condujo a que el porcentaje de HAENYEO mayores de 50 años aumentara de forma drástica, estaríamos ante la última generación de HAENYEO.
Actualmente se las reconoce como símbolos de empoderamiento, resiliencia cultural y preservación ecológica. Se convirtieron, además, en referente dando una nueva versión de la feminidad coreana a la que muchas jóvenes podían aspirar…
Jierro
