La disminución de las precipitaciones y los incrementos de temperaturas amenazan el fenómeno de ATACAMA, en el norte de CHILE. Los pocos milímetros de precipitaciones empujan al crecimiento de semillas, bulbos y arbustos que han esperado por años y hasta por décadas algo de agua. Es el desierto florido, un fenómeno único en el mundo por su belleza y diversidad de especies.
Los científicos lo consideran un laboratorio natural para estudiar la resistencia de las plantas. El cambio climático es la principal amenaza medioambiental del planeta según la ONU y podría generar que amplias zonas en el mundo ahora fértiles terminen como el desierto de ATACAMA.
La reducción de las lluvias en el norte de CHILE sumado al aumento de temperaturas por el calentamiento global hacen de este lugar un ejemplo al que probablemente tenga que enfrentarse la humanidad del futuro…
En la ciencia, los desiertos han sido laboratorios naturales para estudiar las plantas en condiciones extremas. En los desiertos, la mayor parte de la biomasa vegetal se encuentra bajo el suelo. En las plantas xerófilas las raíces suelen ser muy extensas y superficiales formando una tupida red para absorber el máximo de agua (ya que la escasa lluvia empapa sólo la superficie). Su máxima expresión es el «SAHUARO» cuyas raíces horizontales se extienden hasta 30 metros.
Sólo en los desiertos con lluvias estacionales de cierta importancia y aguas subterráneas, algunas plantas han colocado sus raíces en busca de la humedad capaces de alcanzar 18 metros de profundidad en busca del agua
Muchas especies pierden la hoja cuando los periodos secos son muy prolongados. Dependiendo de la lluvia su caída es irregular… La aparición de las espinas es normal en las plantas del desierto. No sólo son una buena defensa contra los herbívoros sino que almacenan agua.
Un tipo de adaptación son las plantas suculentas (Áloe, Yuca, Agave…) que aumentan el volumen adquiriendo formas globosas y dando una fisonomía inconfundible a estas especies. Durante los periodos de lluvia las plantas suculentas absorben grandes cantidades de agua. Después podrán vivir de los reservas consumiendo poco a poco ese líquido durante el tiempo de sequía. Hay plantas suculentas capaces de mantenerse hasta dos años sin necesidad de lluvia, perdiendo a la vez materia orgánica. Algunas plantas suculentas «halófilas» son capaces de soportar elevadas tasas de sal y presentan tonos rojos o púrpura…
Jierro