Las siete maravillas

Las siete maravillas

Desde la época de ALEJANDRO MAGNO se hizo una lista de siete grandes monumentos que encarnaban la capacidad creativa del hombre: la gran Pirámide de Egipto, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Templo de Artemis en Éfeso, la estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría.

La única que sobrevive casi intacta y la más antigua es la GRAN PIRÁMIDE, las demás fueron quemadas, destruidas por terremotos o por ejércitos, o tan saqueadas que sólo sobreviven como ruinas.

El papiro en el que estaba escrito se empleó para momificar un cuerpo a orillas del Nilo hace más de 2000 años. Las siete maravillas evidencia la obsesión del Mundo Helenístico por crear listas, también cataloga los siete manantiales más hermosos y lagos más grandes, las montañas más altas, las islas más bellas y los artistas y generales más talentosos en la época de Cleopatra…

El papiro lo recuperaron los arqueólogos tras hallar la momia conocida como «LATERCULI ALEXANDRINI». Probablemente es la lista más antigua y rara que quizás fue elaborada en ALEJANDRÍA en el siglo II o I a C. Las «7 Maravillas» eran manifestaciones llenas de voluntad y esperanza. Todas eran físicamente descomunales, poderosas por el objetivo que pretendían cumplir.

No está claro quién hizo este inventario de «7 Maravillas». Con ello reforzaban la emocionante y estimulante idea de que el ser humano podía hacer realidad lo imposible… El geógrafo griego Estrabón también elaboró una lista de «7 Maravillas».

Para muchas culturas del Próximo Oriente todo empezaba y acababa con el número «7». Este número tenía un poder natural, simbólico y asociativo. Era importante porque conectaba los cuatro elementos terrestres (tierra, aire, fuego y agua) con los tres de los cielos (el sol, la luna y las estrellas). El «7» era mágico, era todo lo que importaba, era indivisible.

Pero el poder del «7» podía ser tanto maligno como benigno. Un bilbliotecario de la ciudad de ALEJANDRÍA, Demetrio de Falero, proclamó que los sacerdotes de EGIPTO rezaban a sus dioses con las «7» vocales griegas. Por tanto sus raíces más profundas se encuentran en el Próximo Oriente y Asia…

Jierro


Publicado el

en

por