El 5 de agosto de 1939, trece jóvenes mujeres fueron fusiladas por el régimen franquista en España. Estas valientes y comprometidas mujeres, conocidas como «LAS TRECE ROSAS» perdieron sus vidas en medio de la represión brutal que siguió a la Guerra Civil.
Después de la Guerra Civil Española, los republicanos derrotados lucharon por reorganizarse y resistir al régimen franquista, que consideraban ilegítimo y antidemocrático. La represión que sufrieron las «TRECE ROSAS» y su asesinato tuvo lugar en un contexto de odio absoluto frente al «enemigo republicano». El fusilamiento de estas jóvenes dejó una huella importante en la memoria colectiva del país que cada año en esta fecha se celebra en el cementerio de la Almudena de Madrid (Cementerio del Este).
En una sociedad patriarcal y masculinizada como la de la «Nueva España», a las mujeres republicanas se las castigaba dos veces: por ser «rojas» y por su sexo… El episodio de las «TRECE ROSAS» se ha convertido en un mito… «Crearon un ‘relato’ que fue corriendo de boca en boca hasta el punto de que cada presa recién ingresada en VENTAS lo hizo suyo y se dedicó a transmitirlo a su vez».
La mayor de las TRECE ROSAS contaba 29 años, todas de clase social humilde, carecían de «significación política». El único compromiso político que algunas de ellas tenían en común era su afiliación a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU).
Las mujeres republicanas conocieron las vejaciones sexuales y las violaciones en las cárceles y comisarías. El día de su juicio, ninguna de las TRECE sabía de qué se les acusaba. Las «TRECE ROSAS» fueron llamadas para su juicio el 2 de agosto de 1939, juicio que duró en total dos días y del que salieron todas con pena de muerte. Las mujeres «rojas» eran peor vistas que los hombres, ya que además de pertenecer al bando vencido, habían transgredido y seguían transgrediendo los límites de la «feminidad tradicional»…
Fueron acusadas de «adhesión a la ideología comunista y por supuestamente repartir propaganda». A pesar de la falta de pruebas concluyentes y de un juicio justo, fueron condenadas a muerte en un proceso sumarísimo que reflejaba la arbitrariedad y la brutalidad de la represión política de la época.
En sus últimos días, encarceladas en la prisión de VENTAS de Madrid, escribieron cartas a sus familias que se han conservado y que muestran su valentía, su dignidad y su compromiso ideológico hasta el final.
A través de libros, películas y homenajes, se ha mantenido viva su memoria, convirtiéndolas en un emblema perdurable de resistencia y valentía que continúan inspirando a las generaciones actuales en la lucha por la justicia y los derechos humanos…
Jierro
