El proceso físico del envejecimiento atrajo el interés de los médicos de la antigua GRECIA… Las principales enfermedades de los ancianos según HIPÓCRATES eran los problemas respiratorios, la artritis, la pérdida de visión y oído, las dificultades para dormir, para orinar, en resumen el deterioro orgánico y físico…
La mayoría de los griegos deseaba alcanzar una edad avanzada, pero sin arrastrar terribles enfermedades o padecimientos. Esperaban que al final de la vida llegara cuando, plácidamente, APOLO o ARTEMIS los atravesara con sus flechas durante el sueño.
Hace 2.500 años, SÓCRATES advertía que «si no se cuida el cuerpo y se lleva una vida saludable, se envejece prematuramente, antes de ver qué clase de persona se habría podido llegar a ser con la mayor hermosura y fortaleza física».
Por otro lado, había leyes para controlar la capacidad mental de los ancianos. En ATENAS se privaba a los ancianos de su patrimonio, si los herederos podían demostrar que padecían senilidad. Un proceso famoso fue el de SÓFOCLES. Sus hijos trataron de que un tribunal lo declarara incapacitado, pero el famoso dramaturgo se ganó a los jueces cuando recitó de memoria algunos versos de EDIPO en COLONO, tragedia que SÓFOCLES escribió cuando ya estaba cerca de los 90 años, y les preguntó después si la obra les parecía el trabajo de un idiota…
En ATENAS, los más jóvenes se burlaban a veces de los ancianos por su debilidad física o mental. Mientras, en ESPARTA, por lo general se respetaba a los mayores, se escuchaban en silencio y con aprobación sus consejos y se les concedían las más altas dignidades.
Reflexiones parecidas podríamos hacer en la actualidad. Al fin y al cabo, por más que los avances en la medicina y en la calidad de vida hayan permitido alargarla considerablemente, la naturaleza humana sigue siendo la misma…
Jierro
