Por la senda litoral,
empujada por las mareas,
cambiada con los solsticios,
florecida en primavera,
de adelfas, hinojos y lirios,
guarda el tiempo añoranza,
mirando lo intrascendido…
Familias jugando a las cartas,
bajo sombrillas de rayas y botijos,
con pelotas y raquetas juegan,
descalzos en la arena los niños…
Desde esta salvaje orilla,
donde desemboca un río,
en la claridad solitaria,
del sur y el azul índigo,
voy escuchando un jabegote,
de pescadores antiguos.
Saludo a la naturaleza,
con una camelia blanca,
pensando en ti, Galicia,
mi norte-sur, mis amigos…
Jierro
