La soledad dulce del campo,
hace mi paseo errante y callado,
cuando mecen los árboles sus hojas
y en sus ramas cantan los pájaros,
adondequiera que estés en tu abandono,
opongo el corazón herido,
en mi solitario diálogo.
Sé que te fuiste en primavera,
al igual que regresan las flores al árbol,
la frágil memoria se enternece,
decepcionada por no estar a tu vera,
asida a mi camino solitario.
Tú eres la brisa que va y viene
y pasa viajando locuela,
sin ataduras que te encadenen
y en breve pasarán los años,
infiel a nuestro amor de aquel tiempo,
cuando con la mirada nos dijimos,
lo que pudo ser y no ha sido nuestro…
Jierro
