Besarse en los labios es un acto tan natural y común en muchas sociedades actuales, pero en realidad, no está claro si la gente siempre se ha besado o si sus orígenes están en un pasado relativamente reciente.
El beso es un breve instante que sabe a gloria y desencadena una vertiginosa cadena de reacciones bioquímicas y fisiológicas placenteras. Además, la frecuencia cardíaca aumenta y los vasos sanguíneos se dilatan. El impacto es tal que la mayoría de las personas recuerdan perfectamente su primera experiencia de boca a boca. La sincronización y el olor parecen ser las claves del éxito o el fracaso. Se puede detectar asimismo el carácter de la pareja a través de este sutil lenguaje, como si es delicado, frío, impulsivo o pasional…
El primer registro de besos romántico-sexuales es de INDIA, de alrededor del año 1500 a. C.. Para el tercer siglo de nuestra era, el Kama Sutra, el libro sagrado de Vatsyayana describe la divinidad natural del sexo y la práctica del beso. La explotación del beso en el Romanticismo fue frecuente debido a que el beso dejó de representar una «práctica privada» y pasó a convertirse en un elemento estético. El beso retoma un carácter «mágico» que representa lo más puro y perfecto del amor en las relaciones humanas, aunque continuó siendo socialmente no aceptado hasta la primera mitad del siglo XX. La naturalidad del beso en los medios masivos provocó una aceptación social que rompió con la práctica del beso «íntimo». Con el establecimiento del cine, el beso se estandarizó para dar a entender al espectador el amor de una persona en ausencia de diálogos…
Es en la época de los 90 cuando el beso deja de representar ofensas a la moral y se convierte en un acto común y públicamente aceptado. El beso, además de expresar sentimientos de afecto o intenciones sexuales, también expresa sentimientos de lealtad, admiración o respeto.
En Canadá y algunos países europeos como el Reino Unido y Alemania se besa sólo a los familiares: la cultura puritana quiere reducir la posibilidad de un malentendido. En Normandía es habitual saludar con cuatro besos, dos en cada mejilla. En algunas zonas de Francia y Holanda se dan tres también en las mejillas. En Arabia el beso de saludo entre hombre y mujer acarrea un mes de cárcel…
Jierro
