El desierto del KALAHARI se extiende por el sur de ÁFRICA y ocupa gran parte de BOSTWANA. A los bosquimanos del KALAHARI, los últimos SAN, que quedan en BOTSUANA, cazadores-recolectores, los llaman los nuevos ricos de este país: «Gente de la Edad de Piedra», además de recibir la inmensa mayoría el impacto del choque cultural: chabolismo, alcoholismo, paro y desmoralización por la pérdida del mundo antiguo y por la falta de integración.
En BOTSUANA, el mayor productor de diamantes del mundo, los bosquimanos estorban las ambiciones de aumentar las explotaciones de diamantes y de extraer petróleo. Los bosquimanos son unos de los pueblos más primitivos que viven en la Tierra. No forjan metal sino que permutan las herramientas metálicas con sus vecinos, ni cultivan la tierra porque su territorio es demasiado árido…
La tierra tampoco soporta la ganadería, así que sobreviven recogiendo frutos y raíces y cazando. Su presa principal es el antílope, que matan con flechas mojadas en un veneno. Son nómadas, viajan en pequeños grupos y todos comparten sus posesiones.
Los bosquimanos del KALAHARI han sido reubicados desde sus poblados a la reserva del KALAHARI y el gobierno dice que los quiere trasladar para mejorar sus vidas. En el 2007
los bosquimanos ganan este litigio que habían iniciado contra esta política y el gobierno de BOTSUANA. El gobierno les tiene que devolver sus tierras renegociando nuevos asentamientos y derechos para el pueblo bosquimano…
Los bosquimanos poseen saberes y tradiciones antiquísimas y muy valiosas, sus orígenes se remontan al menos a 20.000 años. Evitan la confrontación y prefieren correr, esconderse y esperar antes que luchar. Ellos miran a los europeos y bantúes como seres superiores, ambos por su gran altura en comparación con ellos mismos, puesto que no tienen energía para pelearse debido al hábitat tan duro donde viven.
Algunos bosquimanos han sido explotados por su naturaleza sumisa en las granjas de los agricultores locales, han cambiado su estilo de vida, aunque no encajan con la propiedad de la tierra y el valor más preciado de todos: el agua. Si por algo se distinguieron en la historia, fue por su capacidad para encontrar agua.
Si nadie lo remedia, quizá haya llegado el momento de entonar el réquiem por los últimos bosquimanos que se habían librado de las desventajas de la sedentarización…
Jierro
