Los pueblos célticos

Los pueblos célticos

El origen de los celtas se pierde en la noche de los tiempos. Sin embargo podemos decir que hace 2.500 años existió «LA CÉLTICA» entre Francia, Alemania, Suiza y Austria. Allí, en pleno corazón de Europa, vivía un conjunto de pueblos, con una lengua y unas costumbres comunes que se llamaría «CULTURA DE HALLSTATT».

Los celtas, los germanos, los latinos o los hititas salieron de un tronco común con semejanza de lengua y cultura, que ha sido llamado INDOEUROPEO. Eran pueblos nómadas dedicados al pastoreo, no conocían más patria que el camino, ni más hogar que el hogar donde hubieran decidido acampar esa noche. Sí eran muy aficionados a las joyas de aspecto suntuoso, con decoraciones geométricas y figuras animales…

Su prosperidad se basaba sobre todo en la existencia de grandes rebaños. Un grupo de guerreros dominaba esta sociedad, y atesoraban riquezas obtenidas con el comercio de oro y ámbar. Se cree que en el siglo VIII a. C. llegaron a ocupar gran parte de la GALIA y la zona oriental de la PENÍNSULA IBÉRICA.

Sin duda los pueblos célticos estuvieron unidos por muchos vínculos pero cada uno entró en contacto con muy diversas poblaciones a lo largo de su historia, adoptando diferentes ideas y técnicas según sus necesidades, y reaccionando de forma desigual ante determinados hechos. Desde estos orígenes comunes, los distintos grupos habrían evolucionado, aunque manteniendo a lo largo del tiempo numerosos contactos, pacíficos o violentos, entre sí…

A lo largo de siglos y siglos, a fuerza de repetición y mucha paciencia, el hombre fue aprendiendo a distinguir las plantas comestibles de las venenosas. Luego empezó a cultivarlas y descubrir sus virtudes. También logró domesticar a muchos animales, lo que a su vez supuso un considerable aumento en el suministro de comida. Además utilizó su fuerza como medio de transporte o de trabajo; fabricó recipientes para guardar las provisiones en la época de escasez, edificó casas y se estableció en un lugar fijo.

A juzgar por los historiadores clásicos el tipo ideal de los celtas era alto, corpulento, de cabellos rubios y piel blanca. Pero en tan numeroso y extendido pueblo, debía haber gran variedad de tipos físicos… Su indumentaria así como su pasión por las vistosas joyas, llamaron muy pronto la atención de sus vecinos latinos…

Jierro


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