Todos estamos cautivos
dentro de tu túnica blanca
que la mueve el aire frío
del mes de abril en el alba.
Pisas los claveles rojos
que se arrojan a tus plantas,
en bellos y morados lirios
pusimos nuestra esperanza.
Las velas chisporrotea
en ellas van las plegarias,
hablando con nosotros mismos
con las manos en la cara
y los ojos sin abrirlos.
No hace falta que te explique:
¡Por qué estamos cautivos!
Dímelo TÚ que lo sabes
CAUTIVO DE TI, CAUTIVO…
Jierro
