lunes, 09 de agosto de 2021 – 06:46

lunes, 09 de agosto de 2021 – 06:46

Él, bajó los ojos
lo mismo que un niño tímido.
¡Qué guapo estás Romano!
en la transparente luz del alba,
revuelvo su pelo rizado.
¡Qué guapo estás, le repito!
Sus ojos grandes brillan,
es como un faro rotundo,
que resaltan cual centellas
y se derraman en lo oscuro.
A donde quiera que voy
¡qué fuerte me siento!
Y, a veces, cuando siento dolor,
me faltan notas y teclas
cual un viejo piano.
Tiende su mano sobre la mía,
se recoge y me aprieta,
absorto en el agua que cae,
me pone la palma
que en la frescura del chorro,
va ungida de mi alma…

Jierro


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