Sembramos profundas promesas,
esas, que nunca se olvidan,
allí, donde el amor existe,
siempre despierta la vida,
nuestros ojos se reflejan,
en los ojos que nos miran.
Aún, estando tan cerca,
las palabras sin decirlas,
quedan mudas, quedan quietas,
habla el rumor de la brisa,
rumores de música llegan,
por el camino curvo y largo,
donde brotaba la yerba.
En estas tardes de invierno
de melancolía llenas,
sobre una puesta de sol,
de azules, rojos, violetas…
Cuándo vienes a mí ¡AMOR!
Y a ti mi alma regresa…
Jierro
