Dibujo con carbonilla
sobre un papel en blanco,
la silueta que en mi mente
quedó grabada en el acto.
Desde el día que nos vimos
y cuenta no nos echamos,
yo te creí un mafioso
y tú que salía de un marco,
aquellos en blanco y negro,
retrato de los abuelos
que allá en la antigüedad,
tienen demasiados años…
Luego, ya cuando hablamos
y nos contamos secretos,
palpamos la realidad…
¡Estábamos equivocados!
Nos ocurre a las personas
que sin querer prejuzgamos
y antes de conocernos,
imaginamos el cuadro.
Desde entonces como amigos,
hemos hecho un buen trato,
que siempre preguntaremos
y así historias contamos…
Jierro
