Soledad serena, indiferente,
el amor vive lejos, es libre,
el tiempo pasa casi inconsciente,
distraído, callado, imprevisible…
Un crepúsculo y un sol naciente
hablan de brisas y de colores,
de sendas y caminos ocultos,
solamente el mar y el sol,
que me deslumbran los ojos,
me llevan llena de temores,
de un mágico viaje a otro…
Turbada dentro de mí,
en solitario diálogo,
cuento esos días alegres
que vivisteis con nosotros,
como si el corazón tuviese fiebre,
volví sin precibirlo al yermo otoño…
Jierro
