No tengo ganas de naaaaá,
este frío interior, que no hace,
paraliza mi alma, mi cuerpo.
Enmohecida me voy a quedar.
Ya no pienso con mi cerebro,
ya no muevo mi voluntad.
Sólo me interesa la luz de su ventana.
Pasé toda la noche sin poder descansar.
Dibujo en mi mente su imagen;
pero, ¿quién me ha mandado a mí amar?
Ya no puedo pensar en otra cosa;
pero abro los ojos y veo el sol,
me acerco a las estrellas y a la luna,
acepto las dificultades de la vida;
porque así lo ha querido el destino.
Aunque no puedo soportar el anhelo,
extiendo mi mano en la oscuridad
y busco tocar las yemas de tus dedos…
Jierro
