Por la ventana entreabierta
el joven se asoma y mira,
con aliento contenido exclama:
¡Qué preciosidad de niña!
Con un bostezo interminable
al ver el libro opina:
¡Me gusta más estar activo
que sentado en una silla!
La niña aparta el libro
y le dice muy sencilla:
Debes saber que vibro
aunque esté leyendo quieta
con las historias de la vida.
Puedo ser don Quijote
o el pirata Barbarroja
y llegar hasta la India.
Darle la vuelta al mundo
con un globo en 80 días.
Desembarcar en África
y en las más alejadas islas.
El joven se sentó a su lado
y acariciando su tez,
la invitó a recorrer el mundo,
con los libros y con los pies…
Jierro
