Pasaron ya muchos años
desde que abrimos los brazos:
bienvenida de aires nuevos,
hacer unión en el trabajo…
Mi tierra ahora no es,
parece un lugar extraño,
me hiere y tengo miedo,
han llegado malos vientos,
fingiendo y prometiendo,
maravillas, fantasías…
que luego caen al suelo.
Arde la Península Ibérica,
las llamas de fuego abrasan,
abrasan montes y bosques,
los sentimientos y el alma.
Algarrobos, encinas, robles…
una ola ha incendiado:
los árboles que tanto quiero,
la tierra que tanto amo…
Jierro
