La primavera pasea por las calles solitarias
jadeando va por ellas, mira puertas y ventanas,
el silencio que se escucha parece que se contagia,
tan solo los pajarillos lo rompen sobre las ramas.
Cae la tarde en el puerto, huele a brea y pescados,
el poniente reflejado en la farola solitaria,
las olas de la caleta retiene un grito ahogado,
las gaviotas aprovechan para pescar a sus anchas,
una brisa arrastra cristales de sal transparente,
se extiende por el amplio muelle embalsamando la playa…
La primavera iba andando alta, soberbia, callada,
observa tanta belleza, oliendo fragantes aromas, se para,
se va de un lado para otro, llora buscando a la gente
que está encerrada en su casa…
Jierro
