En una gran caja de cartón
allí todos se metieron:
gritando, jugando nerviosos
y rodando por el suelo.
El monstruo era un adulto
y los duendes los pequeños.
La caja tenía ventanas
y caminaba tras de ellos,
chocaban contra los árboles,
caían, se levantaban…
¡QUE VIENE EL MONSTRUO!
Todos salían corriendo.
Kiko, el poni, relinchaba
pues no entraba en el juego.
¿Qué pasaba aquella tarde,
se preguntaban los perros?
Las risas llevaba el aire…
Los pájaros con su canto
anunciaban algo nuevo…
Jierro
