Cuantos años has tardado en dar sombra,
te sembré siendo bellota hace años,
luego te trasplanté a la tierra,
ahora brillas perenne, reflejando
el sol de la mañana que recibes
y colorean tus hojas en el ocaso.
Te toco cuando paso a tu lado
apoyando mi mano en tu tronco,
deseo que tu savia me traspase
y fluya con mi sangre en su retorno.
También los gorriones te han descubierto
y esconden sus nidos artesanos
que ocultan entre tus ramas a sus polluelos;
pues parece que ni te mudas, ni te cambias,
siempre cubierta de hojas y abrigada,
SIEMPRE FIRME EN TUS VALORES,
SIEMPRE ABIERTA A LA ESPERANZA…
Jierro
