CAMELLE es un pueblo de La Coruña en la Costa de la Muerte, allí llegó hace más de 60 años un hombre llamado MAN, cuando no se estaba habituado a ninguna clase de turismo.
La gente se quedó extrañada, no sabían nada de su pasado, iba descalzo, con la ropa puesta, y la comida necesaria para pasar unos días. Quizá terminó allí porque no tenía más dinero para proseguir.
Man era alemán y pronto consiguió la confianza de los aldeanos por su humildad y el respeto a la gente. Se instaló poco a poco y fue creando su mundo. Un mundo que los aldeanos no llegaban a entender. Aunque MAN era una persona a la cual no hay que tratar de entender sino de «comprender»…
Las gentes del pueblo se quedaron al principio extrañadas por su forma de actuar pues se dedicó a pintar círculos por dondequiera, llegaron a pensar incluso que era un espía, pero más adelante se llegó a la conclusión de que era una persona distinta…
Nunca le han rechazado; sino todo lo contrario, respetan su forma de pensar y es querido por todos. MAN afirma que hay un CREADOR que hizo el mundo, la tierra, el mar, los pájaros… Pero no comprende por qué permite el hambre, los sufrimientos y las guerras.
MAN es un deportista nato que recorre cada noche unos 10 kilómetros, también le gusta nadar, los pescadores tienen cuidado porque a su regreso de la pesca lo han encontrado más de una vez delante de sus proas…
La alimentación de MAN es muy sencilla: algas, raíces, hierbas, frutas que le dan en la tienda medio estropeadas y pescados que le regalan los pescadores que él come crudos o hechos al vapor. De todas formas su principal alimentación es el sol, el mar y la naturaleza acompañada de la comprensión de la gente del pueblo.
En su pequeña casa, construida por él, le pusieron luz eléctrica que al principio no pagaba, pero poco a poco creó un museo con sus propias manos de piedras moldeadas por el mar de diversas formas. A cada visita le cobra una pequeña cantidad que le sirve para los gastos comunes y otras cosas necesarias…
Está considerado en el pueblo como una persona buena y agradable, no perfecto. Sólo se puede decir que este «ROBINSON» salido de la nada es un buen hombre y ha conseguido lo que buscaba…
Sólo que por la mano del hombre «LA COSTA DA MORTE» hizo honor a su nombre en noviembre de 2002. EL PRESTIGE…
NUNCA MAIS…
Jierro