¿Mantienen su esencia las fiestas de Semana Santa?

Como escribe UWE SCHULTZ: Cada fiesta tiene su tamaño ideal; si no se amolda a él, se atrofia, malográndose en lo demasiado pequeño, o degenera en el abuso de lo demasiado grande en cuanto medio de expresión simbólico y social de una comunidad.

El incremento creativo de un ocio creciente o incluso ilimitado debería suponer un importante reto tanto estético como social, así la historia cultural de «la fiesta» podría sobrevivir.

Los medios de comunicación en el seno de las nuevas sociedades, primero multitudinarias y después masivas, protege a las fiestas andaluzas y atraen al turismo: la promoción turística en Internet, las retransmisiones en directo de las procesiones a cargo de las televisiones locales, así como de la televisión autonómica andaluza, convocan a millones de andaluces y foráneos…

Hogaño, el tiempo no ha acompañado al lucimiento de la «Semana Santa»; pero ¡cuidado! también en algunas ciudades el alquiler de los adinerados de los sitios y las sillas para admirar el Paso de las Cofradías a la vez que mostrarse, como si se tratara de un palco de ópera… Mientras contemplan el desfile desde este teatro ciudadano, el pueblo llena las calles de los barrios para acompañar las hermandades más populares…

«En este ser moderna» está la grandeza y la debilidad de la fiesta andaluza, su fascinante explosión de vida y su preocupante posibilidad de distorsión y muerte…

Es difícil marcar el límite entre el cambio que permite que la colectividad que hace y vive la fiesta se exprese en su identidad y existencia y se amolde para que no se desnaturalice su esencia hasta hacerla desaparecer…

Lo cierto es que hoy están vivas, las fiestas convocan a millones de andaluces y son un poderoso factor de atracción turística.

La creación de una imagen exterior de ANDALUCÍA a través de los viajeros románticos, el desarrollo de los modernos medios de comunicación y locomoción que difunden dicha imagen por el mundo logrando que miles de viajeros acudan a verla, hacen de esta fiesta reinventada en el siglo XIX que la burguesía emergente la utilice como escaparate de su nuevo poder, y las multitudes ciudadanas expresen a través de ellas sus nuevas realidades…

Jierro


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