Como la cerilla y el gas,
como las piedras al chocar,
nos envolveríamos en llamas,
si nos volvemos a encontrar.
Creí ser hielo y ser acero.
A mí te acercaste y el ciego del Lazarillo,
hubiera visto la chispa
que brilló como un lucero.
Mediré bien la distancia y pondré tierra por medio.
Dicen que es la medicina para curar desalientos
y si de lejos nos vemos, haremos como si no,
como si fuéramos extraños: Buenos días, hola, adiós…
y quedará para nosotros, nuestra locura de amor….
Jierro
