martes, 06 de julio de 2021 – 08:03

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En Galicia, todo el mundo parece tener claro que la frontera entre las Rías Altas y las Bajas es Fisterra, donde la COSTA DA MORTE pierde su terrible nombre.
La accidentada franja costera desde la provincia de La Coruña hasta Ribadeo, en Lugo, son las Rías Altas, una costa recortada, salvaje, virgen, de acantilados que se asoman a playas kilométricas…
Una excelente forma de recorrerlas es a bordo del tren de vía estrecha (FEVE) que hace el recorrido desde el Ferrol hasta Cantabria, parando en estaciones y apeaderos con un trazado ribereño de la vía sin perder la vista del mar …
O bien cogiendo la carretera nacional (N- 634)…
Las rías del arco Cantábrico son las menos conocidas de Galicia y llegan al límite del río Eo, tocando la frontera con Asturias.

De Ribadeo al cabo Burela la tradición pesquera es esencial. Cada tramo de este litoral ofrece un tipo de capturas determinadas. Así en Ortigueira, Viveiro, Cedeira, Ferrol o Ares se recolectan los mejores bivalvos, almejas, berberechos, coquinas etc…
En el cabo Ortegal, Touriñan, Fisterra son famosos los percebes y los crustáceos más exquisitos.

En el paisaje que sigue a Ribadeo apenas hay núcleos urbanos, sólo casas diseminadas de vivos colores.
En ocho kilómetros de playa , destacamos «La Playa de las Catedrales» pura arquitectura natural que contrasta con el señorío palaciego de las numerosas casas indianas de aquellos emigrantes que regresaron de las Américas…
Merece la pena visitar la fábrica de Cerámicas de Sargadelos. En este lugar se instalaron, a finales del siglo XVIII, los primeros altos hornos españoles.

Los faros ribetean este litoral lleno de cabos rocosos que se arrojan al Océano Atlántico.
La ermita de San Andrés de Teixidó es el lugar de peregrinación más conocido de esta costa.
La leyenda dice: «Vai de morto o que non foi de vivo» (quien no va de vivo, acude de muerto) pero antes de subir hasta allí disfrutamos en la ría de Ortigueira, el mayor humedal de esta costa, un laberinto de marismas, playas y barras arenosas, con contrastes paisajísticos increíbles entre los verdes intensos y el inmenso azul oceánico…

El marinero gallego lo primero que hace al rayar el día es aventurar un pronóstico sobre el estado del mar, pues de él depende su destino…
La aldea de Muxía anuncia la costa más brava de las Rías Altas la que precede a Fisterra..
El mar vuela hasta la puerta de las casas, aquí empieza la zona del mito céltico que emparenta Galicia con otros «finisterres» europeos (Bretaña, Gales, Irlanda)…
La Ría de CAMARIÑAS y el pueblo de MUXÍA conservan su viejo rostro portuario y no comprendemos, juzgando las dimensiones del paisaje, el significado de «final del mundo»; pues desde allí se contempla el origen de la vida…

Jierro


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