Con el manto cubierto de flores
que sus fieles jardineros han hecho,
en la Plaza de la Virgen de las Penas
con nosotros sufre el encierro.
PENA
Por los peregrinos, sus fatigas y tormentos,
por las culpas y pesares
que están cobrando en el viento.
PENA
Por las torturas de aquellos
que de su dignidad y honor
le han hecho secuestro.
PENA
Por las enfermedades,
las del alma y las del cuerpo.
Por el rostro van cayendo,
sus lágrimas cristalinas,
reflejan el sufrimiento.
Todos mirando al cielo,
corren malos los tiempos.
LE PEDIMOS A LA VIRGEN
NOS MANDE LOS VIENTOS BUENOS…
Jierro
