Acompañada

Acompañada

¡Qué contenta estás alma
de tus seres queridos acompañada!

No pienses, disfruta, saborea…
Y nunca invites a la fría soledad
a visitar tu morada.

¡Volved mis niños a los viejos muros!

Sé que tenéis que partir
a realizar vuestros sueños;
aunque se escapan suspiros
cuando el hogar está desierto…

En el sitio amado y recóndito
donde os habéis criado,
en el bello lugar donde el refugio
era una cabaña de hojas o un camino
de escondites que llevan hasta el arroyo,
en el abrigo y la cariñosa sombra
de los árboles frondosos y gigantescos.

¡Volved de nuevo mis niños!

Echáis de menos ignorados mundos,
ciudades más dichosas quizás,
donde resuenan los vibrantes ecos,
donde nuevos horizontes compiten.

También yo lo comprendo…

Jierro


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