Voces roncas se oyen
en el arroyo «La Vega»,
son murmullos de inocencia,
que con agua clara bajan
del manantial de la sierra.
¿Dónde estás Federico?
¿Dónde te cubre la tierra?
Tantas veces te han buscado
con la esperanza suspensa,
nunca tus huesos encontraron
ni encontramos respuestas.
¿Cuántos te acompañaron
en las fosas y cunetas?
En tanto llueve suave
entre oscuridad y niebla,
silba el viento a la tarde,
sobre la alameda espesa.
Entre Víznar y Alfacar
en una noche sin luna,
junto a un olivo Verdal,
como a «Antoñito el Camborio»,
clavaron cinco puñales
sobre tu piel de aceituna…
Jierro
