El cielo se cuajó de nubes negras,
empezó a tronar desde muy lejos,
la tormenta en el centro del paisaje,
centellas saltaban con sus reflejos.
En el ambiente tenso se cortaba el aire,
se olía algún peligro cercano,
las gotas golpearon en los cristales
y luego pararon de inmediato…
¡Qué mal repartida está la lluvia!
Cae y provoca inundaciones,
con crueldad sin predecir los contratiempos;
pero el agua mansa trae bendiciones,
cuando el líquido se derrama sobre los cerros,
calando en las colinas, valles y alcores,
intermitente baila, grita y con su eco,
tiritan las hojas bajo los árboles
y brinca en el arroyo sobre su lecho…
Jierro
