Estalló el trueno, llegó la noche,
el peso en el alma encadena,
estoy solo, aunque diría sola;
pués vagando entre tinieblas,
harta de luchar, cansada,
la sangre juvenil hierve,
con ansias infinitas se lanza
a cambiar de identidad.
¿Por qué nació siendo él,
si sentía como una mujer?
Arrodillada preguntando al cielo
busca una respuesta, chilla,
¡OH NATURALEZA!
Silencio siempre; sin esfuerzo resbalan
lágrimas, al insolente grito
y al buscar respuesta, encuentra
la soledad en un vacío infinito…
Jierro
