Aléjate del templo, CAUTIVO,
pisa los verdes campos,
anda por viejos caminos
que la primavera trajo,
salpicados de grandes cuadros:
rojos, violetas, amarillos…
Ten misericordia, CAUTIVO,
de los profundos misterios
que el alma humana oculta,
donde tan solo TÚ puedes verlo.
Y en los corazones umbríos
que ennegrecieron la envidia,
broten la paz y el cariño.
Recorre el mundo, CAUTIVO,
entre agitadas ciudades,
por los tranquilos pueblos,
desde frondosos bosques,
hasta inmensos desiertos,
viaja y ayuda, ERRANTE,
a la gente que en el amor,
puso su nuevo ESTANDARTE…
Jierro
