Alrededor del año 2000 a. C. se cree que ya existía una versión de helado, se trataba de una bola hecha con arroz, leche y especias que metían en la nieve para que se enfriase antes de consumirla.
En el año 400 a. C. los persas comían una especie de pudin hecho de agua de rosas y cabello de ángel durante los calurosos veranos. Alejandro Magno hacía que sus esclavos trajesen nieve de las montañas a la que le agregaba miel y néctar.
En las Cortes árabes en la Edad Media a la nieve de las montañas se añadía frutas y especias para elaborar el sharbat (sorbete). En el siglo XIII el navegante Marco Polo llevó consigo a Italia recetas de postres de Asia mezclando hielo con leche. En 1660, el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli, considerado como padre del helado, inventó una máquina que homogeneizaba el azúcar, el hielo y las frutas…
Con el paso de los años lo artesanal se ha industrializado para conseguir el mejor resultado, el helado es sin duda uno de los productos más populares del mundo.
Por el siglo XVIII las recetas de helados empezaron a incluirse en los libros de cocina difundidas por heladeros italianos. En nuestro país, hasta mediados del siglo XIX, el hielo llegaba desde Inglaterra o los Estados Unidos en barras envueltas en aserrín…
En «ÁLORA» se vendía el helado en unas cántaras de corcho a lomos de una burra conducida por RAFAEL, que iba gritando por las calles del pueblo:
¡Mantecado helado! ¡qué rico es!… ¡que lo hace Margarita y lo vende Rafael!…
Y no podemos dejar atrás el típico helado de avellanas americanas, cuya elaboración artesanal se hacía tostando las avellanas y mezclándolas con agua hervida con canela en rama: Se echa 4 veces azúcar de la medida del agua y se tritura, se añade 4 veces el peso del azúcar de hielo y se vuelve a triturar todo. Antiguamente se guardaba en un barril de corcho… En la feria del pueblo, antes de recogerse, es costumbre de tomar helado de avellanas con churros …
Jierro
