LA SIERRA DE GUARA es una línea ondulada de montañas con aparente poco interés, pues se distingue un horizonte yermo, rocoso y ralo de vegetación. Habremos de internarnos en ella para observar el auténtico tesoro natural que conforman los cañones y las estrechas gargantas que la serranía esconde.
Los cañones de LA SIERRA DE GUARA y concretamente el de MASCÚN, constituyen una auténtica maravilla geológica y una reserva natural para conservar y defender.
Inmerso en la sierra se halla RODELLAR, un pueblo punto de partida para las excursiones. Existe una pequeña iglesia de corte románico que se abre pocas veces al año y sus visitantes ocasionales en su mayor parte son franceses.
El descenso desde el pueblo hasta el fondo del desfiladero de MASCÚN entre terrazas rocosas y matorrales de boj es muy intuitivo por no haber camino que lo señale, aunque no tiene pérdida: consiste en ir remontando el cauce por el fondo del cañón, que aguas arriba ve estrechar sus paredes y se convierte en una impresionante garganta.
Las bellezas naturales de esta garganta cuestan de describir. Al poco de salir de RODELLAR encontramos una ventana natural en la pared en forma de delfín…
En poco más de una hora de camino entre arbustos de Bojs, sabinas y enebros estaremos debajo de unas auténticas catedrales de tono rosa, «La Catedral», «El Huso y la Rueca». Dos arcadas naturales. Vemos también un macizo rocoso
» La ciudadela». Según vamos andando un sinfín de pozos, rápidos y cascadas nos obligan a trepar, dar rodeos o remojar nos, por lo que el camino resulta variadísimo y también penoso.
Poco más de una hora de marcha llegaremos a OTÍN, uno de tantos pueblos abandonados que salpican la geografía de Aragón. Un bonito bosque de robles nos rodea, y, aquí y allá, se ven huellas de jabalíes.
Mirando al norte contemplamos a los hermanos mayores de estas montañas, LOS PIRINEOS ( Monte Perdido, Valle de Piñeta, Cañón de Añisclo).
El camino de vuelta a RODELLAR supone 5 o 6 horas con aromas de espliego, romero y tomillo. El gozo y la felicidad de sentirnos inmersos en una NATURALEZA aún virgen.
A veces, la vida da satisfacciones que sólo la poesía puede comunicar…
Jierro
