Enmedio del Océano,
a esas pequeñas sirenas,
quiso matar la tristeza,
porque al fondo de la mar,
arrojó con cadenas envueltas.
Por las corrientes de agua,
se aparta la flora marina,
ha llegado el dios Neptuno,
su luz entró en la neblina.
Cuando en brazos de corales
ve a las figuras pequeñas,
las abraza con cariño
y a sus espíritus libera.
Ahora que ya son libres,
nadan entre los peces, bucean,
son las dueñas de los mares,
juegan con caballitos y estrellas.
El monstruo de fieras garras
tiene una tumba muy negra,
duerme en el fondo del mar,
no quiere cubrirle la tierra…
Jierro
