El viento movió las hojas,
en ellas escribí con fe
que a tus manos llegara
y en ellas pudieras leer,
las grietas que tengo ulceradas.
Eramos almas gemelas
por mal de amor separadas,
latiendo al mismo tiempo
como relojes a distancia…
La amargura de este amor
que no lo puedo arrancar
es una raíz enquistada
que rompo y crece más.
Quisiera yo ser esa hoja
y volar hasta tu lado
que no nos separara nada,
ni lo divino ni humano…
Jierro
